¿Alguna vez os ha pasado que habéis sentido que debíais hacer algo hasta el punto incluso de pensar que si no lo hicierais jamás os perdonaríais a vosotros mismosDicen que el ayuno ayuda a sentir más el espíritu. Hoy he sido testigo de ello de una forma muy interesante.
Hace unas semanas conocí a alguien de la cual ni recordaba su nombre, ni apenas su cara. Y es que apenas intercambiamos unas palabras durante 5 minutos. Aunque me gustan las chicas y soy hombre pero he de reconocer que no cumplo con el patrón estándar y me cuesta mucho fijarme en las personas (incluidas "ellas"). Todo lo que recordaba de ella es que me descubrí al hablar con ella que era la amiga de una amiga mia. Pues bien, hoy me metí en el Facebook de mi amiga y me puse a buscarla entre sus amigos. Buscar a alguien entre 600 personas (¿Cómo demonios se pueden tener tantos amigos en Facebook?) de la cual ni sabes el nombre es más complicado de lo que parece.
Es cierto que al ser chica ya puedes suprimir casi el 45% de los contactos ya que el otro 5% son las personas con nombres tan raros que no te queda claro de si es chico o chica y tienes que entrar a mirar. Para darle más morbo a todo mucha gente tiene de foto de perfil un paisaje y no comparte ni una sola de sus fotos con los que son contactos descartados de antemano. Al final después de los dos descartes me quedaban unos ~250 contactos
Pues nada, de uno en uno... al final llegué a una chica que me recordaba a ella (todavía ni estoy seguro 100% de que sea la misma) pero bueno, era lo único que tenía después de mirarme 1 a 1 todos sus contactos. La agregé al Facebook y a las pocas horas ella aceptó mi invitación
La sorpresa fue mayúscula cuando vi en su muro que hoy debutaba en un escenario con una obra en la que actuaba sola durante casi hora y media. No me quedó más remedio que preguntar dónde se sacaban las entradas y cuando me respondieron me puse manos a la obra para asegurarme que yo tendría la mía.
Cuando me quise dar cuenta allí estaba, cuando me levanté pensé que sería un domingo más pero no... acababa de llegar al centro donde actuaría un par de horas más tarde y donde se vendían las entradas. Hacía un poco de frío y llovía escasamente. El cielo estaba muy oscuro y gracias al GPS pude encontrar el sitio. Jamás había estado allí.
¿A qué iba "realmente"?. Pues "realmente" no lo sé
¿Qué esperaba que pasase? Tampoco lo sabía
Lo único que tendía claro es que iba a ver una función de alguien de la cual hace tan sólo 1hora descubrí como se llamaba
Tuve "suerte" (de nuevo) porque alguien del escenario salió a la calle un momento y me vió bajo la lluvia sólo en medio de la obscuridad esperando a que abrieran y me invitó a pasar y esperar dentro (aunque aún faltaría más de 1 hora para abrir el local) para que estuviera resguardado de la lluvia
Llegué a las 7 menos cuarto, y hasta las 8 y media no actuaba. Hasta las ocho no llegaron más personas así que la primera hora la pasé sólo, nada más que se escuchaba a ella practicando en el escenario y a todos haciendo lo últimos preparativos. Hasta casi las 8.30 no empezaron a dar las entradas a los que las habíamos sacado por Internet. Durante todo el tiempo estuve leyendo las escrituras ya que las tengo en el móvil. Era un domingo de ayuno y aunque no es normal ir al teatro precisamente un domingo, no quería perder el espíritu que había conseguido durante la mañana así que antes de salir, vacié el móvil de música y lo cargué con himnos sin voz, sólo los instrumentos. Estuve leyendo / escuchando música hasta que entramos al escenario propiamente dicho a ver la obra
Estuvo muy bien y fue realmente divertida. Pero para mi lo más especial fueron todas las cosas que aprendí y sentí ese día. Puede que alguno pensase:
"Después de todas esas casualidades: de encontrar a alguien que ni conoces entre 600 contactos, ni estás seguro de que sea la persona con la que hablaste, que ese mismo día 3 horas más tarde debutase en una obra de teatro que ella misma diseñó, que consiguieras una entrada para verla, que pudieras estar resguardado de la lluvia mientras esperabas" ¿No te quedaste hasta después del final para verla y hablar con ella?"
Si alguien se lo pregunta la respuesta es: "No"
¿Y por qué no? Pues porque realmente lo que había conseguido ya me hacía feliz. Habían pasado cosas realmente sorprendentes y necesitaba rumiarlas un poco más. Era mi progreso lo que estaba en juego, progreso personal. Quedarme a hablar con ella junto con el resto de la gente para decirle 2 cosas no era lo que sentía que debía de hacer. Tenía que volver a casa, darle vueltas a todo. ¿Por qué?
Pues muy sencillo. Había sido testigo de "la consecución de casualidades que se puede llegar a dar cuando se lleva el espíritu dentro"... Ahora que había visto de lo que se podía conseguir con un poco de espíritu no me conformaría con menos. Necesitaba un plan de ataque, necesitaba cambiar mi vida y tenía que ser YA. Quiero volver a sentir lo mismo y que me vuelvan a pasar cosas de gran valor emocional. Pero para eso hay que estar preparado. No hay que perder el tiempo. Es lo más valioso que tenemos. Quiero ser alguien especial, una herramienta para poder estar "ahí" cuando deba de estarlo y así poder ayudar a otros. Ya sé que con el espíritu de Dios se puede. Lo sé al 100%. Tengo que luchar por mantenerme en ese nivel.
Osea.... que ahora no me es momento precisamente de ponerme a pensar en chicas, el mundo está lleno de ellas. No quiero centrarme en una ahora y tratar de enamorarla y bla bla bla bla... Hace unas semanas esa hubiera sido mi gran batalla, pero ahora había otra mucho más importante. Ya conoceré a alguien, no lo dudo.
Pero el tiempo de empezar a trabajar en serio en el desarrollo personal, es ahora. El lujo de las "distracciones" es algo que no me puedo permitir